En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, el especialista en inteligencia artificial Alan Daitch reflexionó sobre el avance de esta tecnología y explicó por qué todavía no existe una respuesta definitiva sobre su impacto en el trabajo y la sociedad. Comparó el momento actual con la Revolución Industrial, sostuvo que la IA podría reemplazar algunos empleos mientras crea otros nuevos y aseguró que una de las principales oportunidades estará en aprender a trabajar junto a estas herramientas.
Además, habló sobre los desafíos éticos que plantea una tecnología cada vez más poderosa y la competencia entre Estados Unidos y China por liderar la carrera de la inteligencia artificial. También analizó los riesgos vinculados con la privacidad, la ciberseguridad y la regulación, y compartió ejemplos concretos de cómo utiliza la IA para automatizar gran parte de su trabajo diario, sin dejar de remarcar la importancia de la supervisión humana.
Alan Daitch es emprendedor tecnológico, divulgador de inteligencia artificial y conferencista argentino. Fue cofundador de Digodat, una empresa especializada en analítica de datos y partner de Google en Latinoamérica que fue adquirida por S4 Capital en 2020. Ex Top Contributor de Google, actualmente reside en Madrid y se dedica a difundir el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo, los negocios y la vida cotidiana a través de conferencias, medios de comunicación, redes sociales y un newsletter especializado, con el objetivo de acercar esta tecnología al público general y promover su adopción de forma práctica y responsable.
¿Qué paralelismos encuentras entre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y otros grandes cambios tecnológicos de la historia?
La discusión de los empleos para mí es muy interesante. Tenés optimistas y pesimistas, casi de la mano, porque la verdad es que nadie sabe. ¿Por qué? Porque es un cambio muy grande y, si miramos para atrás en la historia, algo que quizás puede llegar a reemplazar tantos empleos y a generar nuevas necesidades, algo tan grande, yo lo equipararía bastante con lo que fue la Revolución Industrial. En ese momento, cuando se inventa la máquina de vapor y se automatizan muchísimas de las tareas de las fábricas, mucha gente pensó que era el final de los empleos. Decían: “Ahora que las máquinas van a producir por nosotros automáticamente un montón de los bienes que consumimos, ¿qué es lo que vamos a hacer? Es el fin de los empleos”.
En el corto plazo, muchos estuvieron en lo correcto, porque llevó a un desempleo y a una necesidad de redistribución de lo que se generaba. Pero, en el mediano plazo, se generaron nuevos empleos y surgieron hasta disciplinas enteras, como el mundo de la cultura o el cine. Lo que entendimos ahora es que, cada vez que el humano resuelve una necesidad, inventa diez nuevas. Lo mismo ocurrió con Internet. Surgieron cosas como el community manager, roles que antes ni siquiera imaginábamos.
Entonces, con la inteligencia artificial, uno tendería a pensar que puede pasar lo mismo. Ahora que se puede programar un sitio de manera automática, quizás no vamos a querer programar menos, sino más, porque ahora es tan barato que muchas más cosas digitales pueden hacerse, cosas que antes eran imposibles. Hay un ejemplo reciente, con el mundial, relacionado con las nuevas startups que surgieron alrededor del tema.
Mini startups, en realidad. Son como pymes digitales donde, de golpe, un chico hizo un sitio para intercambiar figuritas que usan decenas de miles de personas todos los meses. Eso antes habría sido imposible porque requería un equipo entero. No es algo que vaya a dar tanta plata como para financiarlo, pero ahora que es tan barato programar, surgen esas nuevas cosas. Ese es un ejemplo de cómo la inteligencia artificial abre nuevos focos que antes habrían sido completamente imposibles.
¿Cuál piensas que es el enfoque más adecuado para que una persona no quede al margen de los cambios actuales?
Si estás en un trabajo donde ves todos los días cómo la inteligencia artificial lo automatiza más y más, yo diría que es casi obligatorio, como antes lo era aprender Office, Excel o Word, saber de inteligencia artificial y decir: “Voy a aprender a usar la inteligencia artificial para hacer mi trabajo mejor, para hacerlo más rápido, pero, por sobre todas las cosas, si uno la sabe usar bien, ¿qué valor extra le puedo sacar a la tarea que antes hacía a mano con la inteligencia artificial? ¿Qué cosas ahora se pueden hacer que antes habrían sido imposibles porque no eran rentables?”
Por otro lado, la discusión del trabajo es si esto realmente llega a automatizar todas las tareas cognitivas. En ese caso, sí sería distinto a las revoluciones anteriores.
Los pesimistas lo plantean desde otro lugar. Dicen: “Uso la inteligencia artificial para hacer mejor mi trabajo, pero mi trabajo era ser diseñador gráfico. Ahora que la inteligencia artificial lo hace en un segundo y sigue avanzando, ¿qué voy a hacer?” Quizás más diseños, quizás mejores, quizás videos, o desarrollar agentes para tareas que antes eran imposibles. Pero si en algún punto los agentes ni siquiera necesitan supervisión, ahí podría aparecer un problema que históricamente nunca se vio en los trabajos.
Si la inteligencia artificial realmente puede reemplazar todo el trabajo cognitivo, hoy en día vas a escuchar siempre las dos posturas en las redes, porque nadie sabe si va a llegar hasta ese punto ni si, en ese escenario, vamos a encontrar una manera de generar nuevos puestos. Lo más importante, para mí, es que lo único que podemos hacer es ser optimistas y aprender a usarla. Creo que hay muchas cosas que la inteligencia artificial puede hacer. Por ejemplo, está el tema de la creatividad: la inteligencia artificial no está pensada para tener ideas originales.
Si le pedís un chiste, los que cuenta suelen ser malos. Si le pedís que diga un número del uno al diez, casi siempre responde siete. No está diseñada para ser creativa, sino para ser exacta. Hay mucho en el mundo humano para inventar nuevas formas de diseñar, mostrar y hacer videos. En un mundo donde hacer videos es gratis y se pueden crear millones, lo importante es el criterio para saber cuál hacer, cómo hacerlo y cómo pegarla.
¿Considerás que es solo cuestión de tiempo para que la inteligencia artificial logre resultados verdaderamente creativos?
Sí, lo primero que te pasa es eso: es como el shock. Creo que en la escritura se notó mucho. Apenas apareció, dijimos: “Ya está, los sitios de noticias van a dejar de existir, todo se va a hacer con inteligencia artificial”. ¿Es cierto? A medias, porque una parte sí se redacta. La otra, que tiene que ver con el estilo propio, la inteligencia artificial es una máquina pensada para ser precisa, y ahí lo que necesitás es dispersión. Está diseñada para hacer un millón de líneas de código sin equivocarse. Entonces, los escritores que te gustan, la gente que realmente tiene estilo, no escribe de forma promedio ni sigue únicamente las normas de la literatura, sino que hace cosas distintas.
Con la imagen empieza a pasar lo mismo. En el mundial, también hay un montón de publicidades hechas con inteligencia artificial que generan un rechazo automático en la gente, porque como humanos, cuando descubrimos que no hubo trabajo detrás, tendemos a despreciar. Esto ocurrió siempre en la historia; es algo que nos salva de quedarnos sin trabajo. Mientras sea reconocible, hay trabajo para hacer, porque la inteligencia artificial bien utilizada no va a ser reconocible.
Ahora, toda la gente que le pide: “Haceme un video original”, va a recibir más o menos el mismo estilo. Pero si lo usás para empezar a pedir: “No, esto más verde, esto más rojo, acá haceme una pausa, acá un corte”, si sos como la directora de todo eso, ahí sí creo que tiene un valor enorme.
Si retrocedemos tres años, ¿alguien podía prever este escenario? ¿Las personas que hoy lideran estas compañías realmente saben qué ocurrirá en los próximos cinco años o, del mismo modo que no anticiparon el presente, tampoco pueden proyectar lo que viene?
Sí, lo entiendo. Cuando digo que nadie sabe, me refiero a que hay expertos, gobiernos y empresas, y vas a escuchar expertos muy involucrados y CEOs de empresas decir cosas opuestas. Entonces, ¿alguien está mintiendo o realmente nadie sabe? Porque escuchás al CEO de OpenAI decir que no, que es mentira, que no se van a terminar los trabajos, que probablemente se generen nuevos. Nvidia está en la misma línea; es la empresa que fabrica las placas de procesamiento para inteligencia artificial.
Por otro lado, tenés al CEO de Anthropic, dueños de Claude, la inteligencia artificial que ahora está de moda, diciendo: “No, señores, se viene el fin del mundo, esto hay que regularlo, hay que redistribuir de alguna manera, hay que intervenir”. Un cambio se aproxima. Nadie entiende bien de qué proporciones será ni en qué sentidos avanzará. Si observamos lo que ocurre hoy en el mercado, todavía las cifras no son claras. Los primeros países que deberían verse impactados son los más tecnológicos y donde contratar una persona resulta más costoso. En Estados Unidos el desempleo debería aparecer antes que en otros países, como Noruega u otros similares. En el área de desarrolladores de software, que es donde la inteligencia artificial apunta primero a automatizar, los números son mixtos.
Por un lado, se observa un aumento en las aperturas de puestos de trabajo; por el otro, hay despidos masivos. Se está reconfigurando lo que se necesita. Antes, ser programador experto en un lenguaje de programación específico era suficiente y te llovían ofertas. Ahora, el experto en un lenguaje específico no vale tanto porque la inteligencia artificial programa en cualquiera. Las empresas ahora buscan desarrollar más software, más específico, y contratar gente que sepa coordinar agentes de inteligencia artificial, cientos de agentes trabajando en paralelo. Ese es un skill distinto.
¿Ese rol va a reemplazar al anterior o simplemente se necesitará menos gente? Eso es lo que todavía nadie puede responder con certeza. Vas a encontrar estudios serios defendiendo ambas posturas. Hay uno de The Economist que mostraba una curva exponencial hacia arriba y otra completamente descendente, planteando que esto nos puede llevar a la superinteligencia y la abundancia absoluta o al exterminio humano. Cuando escuchás expertos diciendo eso, queda claro que nadie tiene certeza sobre hacia dónde conducirá una tecnología con tanto poder.
Teniendo en cuenta que Neo fue el primer robot humanoide y que, aunque aún no está en el mercado, su llegada a la vida cotidiana parece inminente según las empresas que los desarrollan, ¿creés que los oficios manuales van a recuperar valor frente al avance de la inteligencia artificial o es posible que, en pocos años, veamos robots realizando también ese tipo de tareas?
Hay que ver lo de los robots. No me queda 100% claro cuán rápido va a avanzar esto. Por un lado, ves robots haciendo piruetas de circo y bailando en shows, pero eso no es lo más difícil. Lo más difícil es que te hagan la cama y que te laven los platos.
Me comentaron que replicar la destreza y sensibilidad de las manos humanas representa un desafío particularmente complejo para la robótica. ¿Coincidís con esta visión?
Sí, hay una cantidad de movimientos que tenemos en la mano. Hay una sensibilidad a la que ya nos acostumbramos por ser humanos. Cuando te pinchan en un lugar muy concreto del dedo o cuando metés la mano en la mochila sin mirar para sacar la remera, necesitás sentir exactamente. Para nosotros son cosas obvias, parecen muy simples, pero en términos de desarrollar algo con tanta sensibilidad que pueda agarrar un plato sin romperlo o levantar un vaso, es muy complejo. Ves demostraciones, ves avances, pero supongamos que mañana resuelven la parte técnica, que no me queda claro si realmente están cerca. Fabricar tantos robots va a tomar tiempo y va a tener un costo.
¿Cuándo deberíamos preocuparnos en Argentina por eso? Cuando veamos que los robots realmente están tomando trabajos donde la mano de obra es más cara, porque ahí van a ir primero: a Singapur, a San Francisco, a Manhattan. Cuando esos lugares ya se llenen de robots, significa que en cinco o diez años, con suerte, llegarán acá, de la misma manera que los autos eléctricos. Estamos en un mundo extraño, donde tomamos libros de los años 60 o 70 y los problemas que anticipaban ya no son teoría, son reales. Es sorprendente la precisión con la que acertaron.
Inteligencia artificial general es como se llama al momento en que la inteligencia artificial puede hacer cognitivamente lo mismo que una persona promedio. No hay una manera clara de medirlo, pero se entiende como el punto donde la inteligencia artificial puede realizar tareas cognitivas equivalentes a las humanas. Uno podría pensar que ya llegó, porque puede hacer cálculos matemáticos muy rápido o diseñar un afiche, pero no puede hacer todo automáticamente. Si pudiera, todo el trabajo cognitivo ya habría desaparecido. Necesita criterio humano, y no lo tiene. Cuando no sabe algo, no lo reconoce y empieza a inventar fuentes o a cometer errores.
¿Cada día hay menos problemas? Sí, cada día hay menos, pero sigue siendo teórico el momento en que realmente se llegue. Hay quienes dicen que ya se logró, hay quienes dicen que no. El rasgo más claro será ese: cuando los robots realmente puedan hacer todo por nosotros, esos trabajos desaparecerán por completo. Algunos dicen 2027, otros que nunca, otros mencionan 2035. Por lo pronto, para mí lo importante es entender qué hacemos en cada caso. Si los robots reemplazan todo el trabajo cognitivo —ya sea mediante modelos de inteligencia artificial, de lenguaje o lo que sea—, no hay mucho que podamos hacer para prepararnos, salvo dedicarnos a tareas donde los robots todavía no llegan, como instalador de aire acondicionado o ferretero.
Esta es una visión pesimista. Desde el pesimismo, uno siente que no puede hacer nada y que el mundo va a estar peor. Pero si esa visión es errónea, los trabajos que quedarán serán los de quienes mejor sepan coordinar a la inteligencia artificial. Esos trabajos estarán apalancados y valdrán mucho más, porque si sabés usarla bien, que casi nadie sabe y pocos quieren aprender, podrías generar cien o mil veces lo que la gente que no la usa, porque es una herramienta que potencia.
La inteligencia artificial está cambiando el mundo laboral más rápido de lo que muchas personas imaginan… Y mientras algunos empleos están desapareciendo, otros nuevos están naciendo y generando oportunidades enormes.” He preparado un video en donde te cuento los trabajos que desaparecerán y los que se están creando https://youtu.be/irVNAqXckSY
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