Imagina que le dices a todo el mundo que tu vecino es un peligro para el barrio… mientras le pagas el alquiler cada mes. Eso, con matices millonarios y mucho más traje y corbata, es exactamente lo que está haciendo Meta con Anthropic. Y la historia acaba de salir a la luz hoy gracias a fuentes consultadas por The New York Times.
El resumen: Zuckerberg criticó públicamente a los grandes laboratorios de IA, insinuando que concentran poder y pintan futuros apocalípticos para su beneficio. Pero en paralelo, Meta no solo usa los modelos de Anthropic de forma intensiva, sino que llegó a proyectar internamente un gasto anual de hasta 10.000 millones de dólares en tecnología de su rival. Sí, has leído bien.
El ensayo que lo destapó todo
El 10 de agosto de 2026, Mark Zuckerberg publicó un ensayo de 6.500 palabras en el que cuestionó a los principales laboratorios de inteligencia artificial. Sin mencionar a Anthropic ni a su director ejecutivo Dario Amodei por su nombre, escribió que esas compañías intentaban consolidar su poder mientras describían un futuro “lleno de fatalismo”. Su argumento central: si esos laboratorios lideraban la IA, el equilibrio de poder favorecería a las grandes instituciones por encima de los individuos.
Un discurso bonito. El problema es lo que había detrás de bambalinas.
La dependencia que Zuckerberg no mencionó
Según cinco personas con conocimiento de ambas empresas, Meta utiliza de manera intensiva los productos de Anthropic detrás de escena, y dos de esas fuentes afirmaron que en algún momento de 2026 la empresa proyectó internamente un gasto anual de hasta 10.000 millones de dólares en los modelos de su rival.
Pero eso no es todo. Meta se convirtió en uno de los mayores clientes de Anthropic y sigue destinando cientos de millones de dólares al mes a las herramientas de la empresa, aunque ya redujo parte de ese gasto.
Y la dependencia va más allá del dinero. Esa dependencia alcanza a Hatch, un próximo producto de IA de Meta que fue impulsado y probado con modelos de Anthropic, según cuatro personas familiarizadas con el asunto.Zuckerberg presentó Hatch como un agente personal que trabaja 24/7 para ayudar a los usuarios con sus metas de vida, salud, relaciones y finanzas. Un producto bandera, construido sobre tecnología de la empresa que él mismo critica.
El movimiento estratégico detrás de las críticas
¿Por qué criticar a alguien de quien dependes tanto? La respuesta tiene que ver con dinero y bolsa de valores.
Los directivos de Meta son conscientes de que ese flujo de ingresos puede influir en la trayectoria financiera de Anthropic, que se encamina hacia una salida a bolsa que podría valorarla en 2 billones de dólares.</cite> En ese contexto, la jugada cobra otro sentido.
Nat Friedman, jefe de producto de IA de Meta, dijo a algunos empleados que si la compañía usara solo sus propias herramientas de codificación o las de OpenAI, podría reducir los ingresos de Anthropic antes de esa operación.
Un inversor del sector lo resumió sin rodeos: “Es como ver a dos generales enfrentarse en el campo de batalla. Todos intentan desestabilizar esa salida a bolsa”, dijo Tomasz Tunguz, inversor de Theory Ventures.
Las críticas públicas de Zuckerberg, vistas desde este ángulo, no son solo filosóficas. Son también un movimiento financiero.
Meta también está apostando cantidades históricas a la IA
Conviene poner en perspectiva lo que Meta tiene en juego en esta industria. Los planes para 2026 hablan de un gasto total de al menos 115.000 millones de dólares, frente a unos 72.000 millones el año anterior, con la idea de competir de frente con Google y otros gigantes del sector.
Y sin embargo, a pesar de toda esa inversión, los resultados en cuota de mercado no terminan de acompañar. Un informe sobre gasto en APIs de modelos de lenguaje coloca a Anthropic con un 32% del uso corporativo, a OpenAI con un 25% y a Google con un 20%. Meta y Llama se quedan con un 9% del mercado, muy por detrás pese a la lluvia de dinero destinada a infraestructura.
Ahí está el nudo del problema: Meta gasta a lo grande, critica a sus rivales… y aun así les compra la tecnología porque la suya no llega al nivel que necesita.
La reestructuración interna que pocos vieron venir
Para entender bien la presión que vive Meta, hay que mirar hacia adentro. Según documentos internos y testimonios reconstruidos por Reuters, Zuckerberg reunió en enero a su círculo más cercano en Hawái para plantear un rediseño de Meta alrededor de la inteligencia artificial, con menos personal en grupos y más tareas absorbidas por sistemas automatizados.
De ese encuentro surgió el Project OT (Organization Transformation), un plan para convertir Meta en una empresa “AI native”. La reestructuración se organizó en dos etapas: una para mayo y otra para noviembre, e incluía despidos, cierre de vacantes abiertas, reasignaciones internas y una presión mayor sobre los empleados considerados de bajo rendimiento.
El plan no salió según lo previsto. El proyecto empezó a perder apoyo cuando los trabajadores advirtieron que la transformación podía implicar un reemplazo parcial por inteligencia artificial, lo que derivó en una rebelión interna con mensajes de enojo en canales corporativos. La situación se agravó cuando se supo que Meta había impulsado herramientas para registrar pulsaciones de teclado y clics del ratón en dispositivos de empleados en Estados Unidos.
El desenlace: horas antes de que se ejecutara la primera ola de despidos, Zuckerberg frenó la versión más agresiva del proyecto. El 19 de mayo canceló la segunda ronda prevista para noviembre. El 20 de mayo, Meta avanzó con una reducción del 10% de la plantilla y luego comunicó que no esperaba más despidos generalizados durante el resto del año.
Lo que esta historia nos dice sobre la IA en 2026
Este episodio entre Meta y Anthropic no es un caso aislado. La dinámica entre ambas empresas ilustra una característica recurrente de la industria de la IA: las grandes tecnológicas canalizan enormes sumas de dinero hacia rivales a los que simultáneamente critican en público.
Es la paradoja de un sector que avanza tan rápido que ni los gigantes más poderosos pueden construir todo lo que necesitan por sí solos. Así que critican, compran, y esperan que nadie preste demasiada atención a la contradicción.
Hoy, gracias a que alguien sí prestó atención, sabemos exactamente lo que hay detrás del discurso.
En resumen
- Zuckerberg publicó un ensayo en agosto criticando a los grandes laboratorios de IA, apuntando implícitamente a Anthropic.
- Al mismo tiempo, Meta es uno de los mayores clientes de Anthropic y proyectó internamente gastar hasta 10.000 millones de dólares anuales en sus modelos.
- Hatch, el próximo producto de IA de Meta, fue desarrollado y probado con tecnología de Anthropic.
- Las críticas tienen también un trasfondo financiero: Meta buscaría debilitar la valoración de Anthropic antes de su salida a bolsa, que podría alcanzar los 2 billones de dólares.
- Meta invierte más de 115.000 millones en IA este año, pero solo controla el 9% del mercado corporativo frente al 32% de Anthropic.
- La reestructuración interna “AI native” de Meta derivó en despidos y una rebelión de empleados que frenó el plan original.
¿Crees que las críticas de Zuckerberg son sinceras o son una jugada estratégica? Cuéntame en los comentarios.
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