Elon Musk ha vuelto a lanzar una de sus predicciones más ambiciosas sobre el futuro de la inteligencia artificial. Durante una entrevista concedida a la revista The Economist, el empresario aseguró que la IA superará la inteligencia humana en apenas cinco años y que, 10 años después, los seres humanos dejarán de controlar el mundo.
El consejero delegado de Tesla defendió que el desarrollo de la inteligencia artificial desembocará en una etapa de abundancia material prácticamente ilimitada. “Si se cuenta con una gran cantidad de robots dotados de una enorme inteligencia digital, se crea una especie de economía casi infinita“, afirmó Musk. Según explicó, el cambio será tan profundo que “El futuro será muy, muy diferente del pasado. No existe analogía ni metáfora que, en mi opinión, ilustre la magnitud del cambio que vamos a experimentar”.
Una economía dominada por la IA
Durante la conversación, Musk sostuvo que el dinero perderá buena parte de su utilidad porque la producción automatizada cubrirá las necesidades de la población. A su juicio, la combinación de robots humanoides y sistemas de IA permitirá fabricar bienes y prestar servicios en cantidades tan elevadas que cualquier persona podrá acceder a ellos sin las limitaciones económicas actuales. Bajo esa visión, el trabajo dejaría de ser una obligación y pasaría a convertirse en una actividad voluntaria o de ocio.
Cuando la entrevistadora le preguntó cómo podrían sostenerse económicamente las empresas en ese escenario, el empresario insistió en que “¿Para qué quieres dinero? Quieres dinero para bienes y servicios, ¿verdad? Quieres dinero principalmente para comida, vivienda, transporte y entretenimiento”. Después añadió que, si los robots generan una producción superior a la capacidad de consumo humano, el papel del dinero cambiaría radicalmente.
Las dudas sobre su planteamiento
La entrevista también estuvo marcada por las preguntas sobre la viabilidad económica de ese futuro. Ante la posibilidad de que el Estado repartiera ingresos a toda la población, Musk respondió: “Creo que el Tesoro simplemente debería emitir cheques”. Sin embargo, cuando se le planteó el riesgo de inflación derivado de esa política, aseguró que la enorme capacidad productiva de la inteligencia artificial evitaría ese problema e, incluso, podría generar un efecto contrario gracias a la abundancia de bienes.
La editora de The Economist también cuestionó la aparente contradicción entre la visión optimista que Musk mantiene sobre el desarrollo tecnológico y sus frecuentes mensajes en redes sociales acerca de la situación política y social de Europa. El empresario respondió que ambas perspectivas no eran incompatibles, aunque evitó profundizar en esa explicación y defendió que, a su juicio, el continente atraviesa una etapa de deterioro.
La conversación terminó con un tono mucho más tenso. Musk criticó el tratamiento que, a su juicio, reciben determinados asuntos en los medios de comunicación y aseguró que su popularidad en X demuestra que cuenta con un amplio respaldo social. La entrevistadora replicó varias de sus afirmaciones con ejemplos concretos y recordó que algunos de los temas que el empresario echaba en falta ya habían sido abordados por la publicación, cerrando una entrevista que dejó tanto nuevas predicciones sobre la inteligencia artificial como un intenso intercambio de opiniones.
Durante su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, Elon Musk afirmó que el desarrollo de la inteligencia artificial avanza a tal velocidad que podría superar la capacidad humana individual en los próximos dos años y, en un plazo de cinco, alcanzar un nivel superior al de toda la humanidad combinada.
“En un escenario positivo, los robots producirán tantos bienes y servicios que podrán saturar todas las necesidades humanas”, señaló.
La robotización del trabajo
El empresario también se refirió a Optimus, el robot humanoide desarrollado por Tesla. Indicó que estos sistemas, que actualmente realizan tareas básicas en fábricas, evolucionarán hacia funciones más complejas y podrían estar disponibles comercialmente para el público en los próximos años.
“Tengo la expectativa de que hacia fines del próximo año estaremos vendiendo robots humanoides al público, cuando el nivel de fiabilidad y seguridad sea muy alto y la gama de funcionalidades sea amplia”, afirmó Musk. No obstante, algunas proyecciones internas y de analistas citadas recientemente sitúan el inicio de la comercialización masiva de Optimus hacia finales de 2027.
Musk advirtió que el principal cuello de botella para el crecimiento de la inteligencia artificial podría ser la disponibilidad de energía eléctrica. Explicó que los sistemas de IA avanzados requieren enormes cantidades de electricidad para alimentar centros de datos y chips de alto rendimiento.
Como respuesta a este desafío, subrayó la necesidad de expandir fuentes de energía sostenibles y abundantes, como la solar, y citó el desarrollo de infraestructura energética a gran escala en países como China.
Musk señala también que no hay nada que podamos hacer para frenar este avance —recordando que él mismo lo intentó en algún minuto—, por lo que solo queda “disfrutar del viaje”.
Plantea, además, que la humanidad debe enfocarse solo en dos cosas: reducir el riesgo de que la inteligencia artificial nos destruya —probabilidad que estima entre un 10% y un 20%—; y en cómo hacer que el camino sea lo menos accidentado posible cuando, en el corto plazo, se eliminarán millones de empleos, motivo por el cual sería necesaria una renta básica universal que aún no existe. De todas formas, aun cuando conviene tomar con reserva los plazos de Elon Musk, esto no elimina el riesgo: solo da un rango mayor de tiempo.
El empresario plantea que la única forma de reducir la amenaza es que las grandes compañías de IA se den acceso anticipado a sus modelos previo al lanzamiento, además de reunirse para detectarlas, y en caso de existir, notificar al Estado. El punto es que el problema no es futuro, sino que ya existe, y lo peor es que son estas quienes monopolizan la capacidad de detectar peligros y quienes deberían tener la obligación de informarlos.
Esto ya ocurrió con OpenAI y Anthropic, quienes enfrentaron situaciones graves que no fueron descubiertas por ningún Estado, sino por las propias empresas y por otras externas, como Amazon. Sabemos solo lo que ellas quisieron contar: no conocemos cuántas brechas hubo antes ni cuántos otros riesgos existen y, lo que es peor, no hay ninguna instancia ni potestad para preguntarlo.
Sin embargo, la propuesta parece insólita, no solo por el hecho de que competidores de un mismo mercado deban compartir sus innovaciones y nuevos productos, sino especialmente por la animosidad existente entre sus fundadores, y porque, como señala el propio Musk, quien domine este mercado controlará el futuro de la humanidad.
Musk tiene razón en que los Estados muchas veces son lentos y torpes, y en que suelen llegar tarde con la legislación, pero son la única solución real de contrapeso y control frente a las nuevas tecnologías, y los que responden a quienes no somos accionistas de esas empresas, entre ellos, los millones de personas que Elon dice que perderán su trabajo en los próximos años y todos aquellos cuyos datos e información quedarán a merced de la IA.
Hoy más que nunca es necesario reducir la brecha técnica del Estado, algo que ya se ha logrado varias veces en la historia. Pero, debemos acelerar el paso, ya que esa brecha, en vez de reducirse, está creciendo a pasos agigantados.
Elon Musk y sus nuevos proyectos de inteligencia artificial y chips. Elon Musk afirma que Terafab, su nueva fábrica de chips, será 50 veces más grande que el Pentágono
“El pronóstico de Musk reabre el debate sobre los límites técnicos y éticos de la tecnología. ¿Es realmente posible que una máquina nos sobrepase en todas las áreas? Analizamos los posibles escenarios en: ¿Puede la inteligencia artificial superar a los humanos? Riesgos, oportunidades y escenarios .”
“El futuro de la IA no solo depende de los algoritmos, sino de cómo los gobiernos deciden regular los centros que albergan esta tecnología.“ El CEO de Nvidia advirtió que la IA no reemplazará a los ingenieros, los mantendrá más ocupados que nunca
