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Apple amplia su demanda contra OpenAI y detecta a otros 11 implicados en el robo de secretos de hardware, noticias actualizadas para hoy 05 de Agosto de 2026.

agosto 5, 2026

La batalla por liderar la próxima generación de dispositivos con IA ha pasado definitivamente de las oficinas de diseño a los tribunales. Lo que ha pasado es que Apple ha solicitado una orden judicial de urgencia ante un tribunal federal de California para paralizar el desarrollo de hardware de OpenAI. La compañía asegura haber descubierto que al menos 11 exempleados adicionales habrían participado en la extracción sistemática de secretos comerciales antes de incorporarse a la firma dirigida por Sam Altman.

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Capturas de productos no anunciados y reutilización de procesos industriales

Según la documentación remitida por la tecnológica y recogida por TechCrunch, las pesquisas internas han destapado reuniones previas a entrevistas de trabajo donde se debatieron tecnologías confidenciales. Los abogados de Apple afirman disponer de evidencias sobre exempleados que tomaron capturas de pantalla de proyectos secretos antes de abandonar la empresa. Tras iniciarse el proceso legal, varios trabajadores intentaron devolver portátiles corporativos que habían conservado indebidamente tras su salida.

La querella original ya señalaba directamente a Tang Tan, exvicepresidente de diseño de producto del iPhone y actual responsable de hardware en OpenAI, por incitar a los candidatos a llevar componentes físicos de Apple a sus entrevistas. La demanda argumenta que OpenAI utilizó esta información confidencial para sus propios proyectos de desarrollo de equipos físicos, incluyendo la réplica no autorizada de acabados metálicos registrados por los ingenieros de Cupertino.

Las ambiciones de hardware de OpenAI se aceleraron tras la adquisición de io, la startup de diseño cofundada por Jony Ive, por 6.500 millones de dólares. Aunque los rumores hablan de un wearable, diversos análisis del sector sugieren que la compañía busca lanzar un dispositivo nativo impulsado por agentes de IA diseñado para competir directamente con el ecosistema del iPhone. Esta circunstancia convierte la pérdida de propiedad intelectual en una amenaza directa al negocio central de Apple.

La respuesta de OpenAI atribuye la polémica a fallos de seguridad e identificaciones erróneas

Por su parte, OpenAI ha reaccionado públicamente rechazando de forma categórica las acusaciones recibidas y calificando las medidas cautelares solicitadas como innecesarias. La firma sostiene que no posee ni desea secretos comerciales ajenos, asegurando que su único objetivo reside en el desarrollo de modelos de vanguardia. Además, la startup acusa a Apple de ocultar brechas de seguridad en sus propios sistemas que permitieron el acceso continuado a exempleados.

La postura defensiva de OpenAI también saca a la luz diversos fallos cometidos por la firma de la manzana durante los contactos preliminares entre los equipos legales. Entre ellos, mencionan el envío de comunicaciones oficiales a personas equivocadas por la confusión entre apellidos similares. Mientras el tribunal evalúa si concede la inspección acelerada de pruebas, el proceso judicial promete prolongarse durante meses antes de que concluya la fase de instrucción.

El abogado externo de Apple confundió a dos empleados con apellidos asiáticos y tardó cinco meses en formalizar el reclamo, según los correos que publicó OpenAI. Mientras tanto, empleados activos de Apple seguían pidiéndole archivos a un ingeniero que ya se había ido a trabajar a OpenAI

El primer error fue de los abogados de Apple, no de OpenAI

La demanda original acusa a OpenAI de haber orquestado un esquema para apropiarse de información confidencial sobre productos de hardware no anunciados, a través de dos extrabajadores: Chang Liu, que pasó ocho años como ingeniero sénior de sistemas eléctricos en Apple, y Tang Yew Tan, que trabajó más de 24 años en Apple, los últimos como vicepresidente de diseño de producto para iPhone y Apple Watch, y hoy es el jefe de hardware de OpenAI. Apple sostuvo que había alertado a OpenAI en febrero y que nunca recibió respuesta.

Los correos que publicó OpenAI cuentan otra secuencia. El abogado externo de Apple, Gabriel Gross, del estudio Weil, Gotshal & Manges, le escribió el 23 de febrero al abogado general de OpenAI para plantear el reclamo. Hasta ahí, todo en orden. El problema llegó con el mensaje siguiente: Gross admitió, por escrito, que confundió dos apellidos y le envió a OpenAI un correo que en realidad estaba dirigido a otro extrabajador de Apple. El abogado de OpenAI respondió desconcertado, porque además Gross había afirmado que ya habían hablado por teléfono. Nunca habían hablado.

Apple después reconoció el error. Pero entre ese cruce de correos y la demanda pasaron cinco meses de silencio.

La supuesta fuga empezó del lado de Apple, con empleados que seguían activos

El segundo bloque de evidencia es el que más le pesa a Apple. OpenAI publicó capturas de mensajes de texto entre Liu y colegas que, a diferencia de él, seguían trabajando en Apple. El último día de Liu en la empresa fue el 22 de enero. Los mensajes muestran que, después de esa fecha, fueron esos empleados activos los que le pidieron ayuda para ubicar archivos y transferirlos por AirDrop desde su cuenta de iCloud. Uno de ellos mantuvo la cuenta de Liu conectada durante más de una semana. Recién el 31 de enero cerró sesión, y cuando el sistema le preguntó si quería guardar una copia de los archivos, dijo que no.

La demanda dice que Liu se llevó información de Apple. Los mensajes que Apple no eligió mostrar sugieren que fue Apple la que se la siguió pidiendo.

El problema real es la gestión de accesos, no el espionaje

La evidencia difundida por OpenAI señala que la cuenta de Liu siguió conectada más de una semana tras dejar Apple, lo que expuso fallas de gestión de accesos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sobre Tang Tan, el otro acusado, OpenAI fue más breve: dijo que siempre le insistió al equipo que no querían ni debían usar información confidencial de otras empresas, y recordó que pasó más de 24 años en Apple como uno de sus diseñadores más reconocidos. El problema real es la gestión de accesos, no el espionaje. Ese número, más que probar una conspiración, describe una migración de talento a gran escala en el sector de hardware de inteligencia artificial.

Y ahí está la verdadera paradoja del caso. Apple construyó una reputación mundial con base en el control absoluto sobre su información interna. Es la empresa que hace firmar acuerdos de confidencialidad hasta para entrar a un edificio, la que oculta prototipos bajo telas negras, la que despide gente por filtrar detalles de un evento antes de tiempo. Pero los correos y mensajes que ahora circulan muestran una gestión de accesos mucho más floja de lo que esa reputación sugiere: cuentas de empleados que se van y siguen abiertas durante semanas, archivos que se transfieren sin ningún control, personal activo que le pide ayuda a alguien que ya no debería tener acceso a nada.

Esta demanda todavía se define en una corte de California, y ahí es donde importa jurídicamente. Pero como historia corporativa ya dejó una lección más simple: Apple puede seguir vendiendo la imagen de la fortaleza inexpugnable, pero la evidencia que su propio litigio sacó a la luz cuenta la historia de una empresa que jamás terminó de cerrar la puerta por donde salió su propia gente.

En concreto, Apple solicitó una investigación a Chang Liu, actual ingeniero de sistemas en OpenAI, y al director de hardware Tang Yew Tan, además de a la startup de Jony Ive, que en el 2025 fue adquirida por los creadores de ChatGPT.

El fabricante del iPhone también señaló que su investigación en curso reveló que otros 11 exempleados suyos podrían haber sido testigos o estar involucrados en el hurto de su propiedad intelectual, incluyendo el caso de un antiguo integrante de sus equipos que tomó capturas de pantalla de documentos confidenciales antes de acudir a una entrevista en OpenAI.

Tal como detallamos anteriormente en TN Tecno, las más de 40 páginas de la demanda original revelan detalles jugosos, incluyendo la cantidad de especialistas que pasaron de las filas de Apple a las de OpenAI. El total ascendería a más de cuatro centenas.

Con más de 400 exempleados de Apple trabajando ahora en OpenAI, no es sorprendente que ciertos miembros del personal tengan conocimiento de información confidencial y propietaria, que deberían mantener en secreto”, se lee en los documentos presentados ante el Distrito de California.

La respuesta de OpenAI a las acusaciones

En un comunicado, los creadores ChatGPT indicaron que la solicitud de Apple se basa en información falsa. “No poseemos ni deseamos ninguno de sus secretos comerciales”, dijeron. “Nos interesa mucho más desarrollar productos y tecnologías innovadoras que superen los límites”, agregaron.

Luego de intensas especulaciones, a fines del año pasado OpenAI confirmó que desarrolla dispositivos de hardware, iniciativas en las que está involucrado en forma directa el mencionado diseñador Ive.

Si bien aún no se sabe cómo será el diseño y cuáles las funciones en las que trabajan, en los informes se habló del “iPhone de la inteligencia artificial”. Es probable que el producto no sea concretamente un teléfono inteligente: la referencia al emblemático smartphone de Apple apuntó más a la revolución que ese dispositivo encabezó cuando se lanzó el primer modelo en el año 2007.

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“Esta no es la primera vez que la organización de Sam Altman se ve envuelta en conflictos judiciales, como vimos recientemente cuando Florida demanda a OpenAI por presuntos riesgos de ChatGPT , lo que subraya el creciente escrutinio legal sobre la compañía.”

 “El panorama de la inteligencia artificial ha estado marcado por cambios constantes y tensiones corporativas, un tema que hemos seguido de cerca en nuestras noticias más actualizadas de mayo , donde ya se vislumbraban movimientos estratégicos en el sector del hardware.”

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